
La Comandanta en su laberinto
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LA LEY DE HERODES
Por Miguel Ángel Isidro
“En el gallinero de la política, la gallina más alabada no es la que pone el mejor huevo, sino la que mejor sabe cacaraquearlo”, dice un viejo refrán de la política mexicana, atribuida al Jefe Máximo de la Revolución, Plutarco Elías Calles.
Y tal parece ser la lógica que orienta la acción de la Presidenra Claudia Sheinbaum Pardo con la reciente presentación de su iniciativa de reforma político electoral.
Tras poco más de 45 días de especulaciones, amagos, falsos rumores e inferencias en torno al contenido de la iniciativa, éste fue finalmente remitida al Poder Legislativo el pasado miércoles, siendo resumida por la titular del Ejecutivo federal a través de lo que denominó como un “decálogo por la democracia”.
En su primer punto plantea transformar la elección de los 200 diputados de representación proporcional. Actualmente, estos legisladores acceden mediante listas definidas por los partidos políticos.
“Ahora no se definirá por una lista preestablecida por los partidos, sino la mitad de esos diputados corresponderán a los mejores lugares que hayan obtenido, que no haya ganado la elección en sus diputaciones”, explicó la Presidenta en su conferencia matutina de prensa.
Añadió que los otros 100 serían elegidos de forma directa por la ciudadanía.
El segundo eje es la reducción del gasto electoral en 25 % y una “mayor fiscalización”, al precisar que el recorte aplicaría al Instituto Nacional Electoral (INE), a los institutos electorales estatales y a los partidos políticos.
La reforma también busca fortalecer la supervisión de recursos y topes de campaña, regular el uso de inteligencia artificial en propaganda electoral y disminuir los tiempos de radio y televisión en campañas.
Sobre la inteligencia artificial, indicó que los anuncios en campañas que lleven inteligencia artificial, “deberán tener un sello grande que diga, ‘Anuncio hecho con inteligencia artificial’.
Asimismo, propone que los cómputos distritales inicien el mismo día de la elección y no hasta el miércoles siguiente, sin modificar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
El octavo punto incorpora mecanismos de democracia participativa, con el 2 % de la lista nominal “se puede solicitar una consulta ciudadana para saber si se debe hacer una u otra obra”, explicó.
El noveno y décimo puntos contemplan el fin del nepotismo y de la reelección inmediata a partir del 2030.
Cómo se recordará, a inicios de agosto del año pasado, la Presidenta Sheinbaum anunció la conformación de una comisión especial para la reforma electoral, con el objetivo principal de elaborar un diagnóstico profundo sobre el estado actual del modelo electoral y de partidos, así como preparar una propuesta de reforma legislativa adaptada a los retos contemporáneos del país. Al frente del nuevo órgano presidencial fue designado el ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez Álvarez.
Una de las tareas fundamentales de la comisión presidencial fue la organización de foros y consultas presuntamente enfocados a recabar las opiniones de distintos sectores de la sociedad acerca del estado actual del sistema electoral mexicano, desde los ámbitos de la academia, la legislación y la participación ciudadana.
Sin embargo, durante los meses de vigencia de dicho ejercicio, una queja reiterada de distintos observadores fue la limitada convocatoria y la falta de un mecanismo de seguimiento y sistematización de las propuestas presentadas. Se trató, a todas luces, de un mero montaje para justificar la intención del actual régimen de presentar una iniciativa a la medida de sus intereses político electorales.
Más allá de los discursos y de la ya conocida práctica de la Presidenta Sheinbaum de recurrir a una interminable cadena de eufemismos para evitar abordar los temas de frente, la iniciativa de reforma electoral tiene dos puntos neurálgicos: la modificación del sistema de representación proporcional (las famosas diputaciones plurinominales) y la reducción del financiamiento a partidos políticos hasta en un 25 por ciento de su costo actual.
Ambas asignaturas así como un par de puntos menos explícitos de la iniciativa, como los referentes al nepotismo y a la reelección inmediata en distintos cargos de elección popular provocaron reacciones de rechazo por parte de los principales aliados del actual partido gobernante: el Partido del Trabajo y el Partido Verde, con quienes ha consolidado la actual mayoría parlamentaria que le ha permitido salir avante en otros proyectos legislativos.
La forma en que la iniciativa de reforma electoral fue elaborada y presentada pone en evidencia tres hechos:
1.- La Presidenta Sheinbaum no tiene interés en dialogar con nadie. Propios y extraños se mantuvieron a la expectativa de los alcances de la iniciativa simple y sencillamente porque a la mandataria no se le dio la gana retroalimentarse ni siquiera con sus propios legisladores sobre la conformación de la misma. Evidentemente tampoco lo hizo con sus aliados y mucho menos con sus opositores.
2.- La Presidenta desconfía de sus propios operadores políticos. Pertrechada por un aparato politico que le fue impuesto por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador,la mandataria exhibió una inexplicable urgencia por impulsar una reforma electoral apresurada, más motivada por la coyuntura de la elección intermedia que se avecina que por el legítimo interés de fortalecer el sistema electoral en beneficio de los ciudadanos.
3.- A la Presidenta le urge deshacerse de sus aliados. El aparato propagandístico de la 4T se adelantó a denunciar como traidores al Partido Verde y al PT por sus objeciones a la iniciativa, aun sabiendo que sin sus votos dicho proyecto corre el riesgo de un naufragio inminente. Aparentemente el objetivo es terminar de exhibirlos en su calidad de franquicias electorales oportunistas y clientelares, asumiendo el reto de que cada quien concurra a la elección intermedia con su propio capital electoral. Jugada riesgosa.
A sabiendas de que será difícil sacar la reforma electoral con su contenido íntegro, el aparato propagandístico de la 4T se ha adelantado a advertir sobre la prevalencia de un “Plan B”, para hacer efectivos diversos apartados de la reforma a través de modificaciones a leyes secundarias, que pueden efectuarse sin la necesidad de recurrir al principio de mayoría relativa en el legislativo, por no implicar modificación al texto constitucional. Asimismo, este mismo fin de semana, medios y opinadores afines al régimen secundarias se han dedicado a replicar supuestas encuestas que aseguran que el 80 por ciento de los mexicanos apoyan la reforma electoral de la Presidenta Sheinbaum. Sin embargo dichos sondeos no ofrecen ninguna evidencia de que los encuestados conozcan a cabalidad el contenido de la iniciativa. Propagandísmo puro y duro.
Total, que la improvisación y las urgencias hicieron a la Presidenta Sheinbaum perder la histórica oportunidad de impulsar una reforma político electoral de gran calado, pero se conformará con utilizar dicha asignatura como un argumento más para pintar su raya con la estructura política que le fue impuesta por su antecesor, dentro y fuera de su propio partido. En tiempo récord Claudia Sheinbaum pasó de besar la mano de sus aliados (como extrañamente lo hizo al inicio de su mandato con el ex gobernador de Chiapas Manuel Velasco), a señalarles la ruta de salida con el añejo recurso de “las visitas tienen sueño”, como solían decir las amas de caso de antaño al momento de desalojar sutilmente a un invitado incómodo.
Paradójicamente, lo mejor que podrían ocurrirle a la iniciativa presidencial sería que, en un gesto de pragmatismo político, pudiera salir avante a través de una negociación con las principales fuerzas opositoras, en este caso los partidos Acción Nacjonal, Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano, pero habría que ver quién de los operadores legislativos de la 4T podría aventarse ese paquete…. Y sobre todo, a qué costo.
Por lo visto, la Presidenta parece conformarse sólo con escuchar las voces que le son afines, y que acomodan la realidad a su personal modo de ejercer el poder.
Casa vez falta menos para saber si dicha práctica le dará los resultados que espera.
Veremos y comentaremos.
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