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Sheinbaum: ¿Teléfono descompuesto? LA LEY DE HERODES

  • Foto del escritor: Identidad Morelos Comunicación
    Identidad Morelos Comunicación
  • 5 jun
  • 6 min de lectura

Por Miguel Ángel Isidro


Al momento de escribir estas líneas, avanzaban en todo el país los preparativos para la celebración del segundo aniversario de su triunfo e informe de actividades de Claudia Sheinbaum Pardo como Presidenta de México.


Seguramente será un evento multitudinario e histórico, habida cuenta de la intención de celebrar en dicho marco una enésima concentración masiva en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México y de replicar dicho acto en las capitales de todas las entidades de la República.


Sin embargo, a pesar de la nutrida asistencia de simpatizantes, de las consignas y de las apoteósicas imágenes que muy seguramente el próximo lunes circularán en medios y redes sociales (con un espacio pletórico de fieles seguidores de la 4T, y con la Presidenta repartiendo besos y abrazos), existe una parte de la realidad que ni la mandataria y mucho menos su equipo cercano querrán admitir: Claudia Sheinbaum está prácticamente sola en el ejercicio del poder presidencial.


Permítame explicar mi punto.


Y no, no es un asunto de popularidad. De hecho la mayor parte de las encuestas siguen ubicando a la ex Jefa de Gobierno de la CDMX con porcentajes de aceptación mayores al 60 por ciento.


Y no es tampoco que no esté ejerciendo al poder. De hecho, Sheinbaum Pardo llega a su segundo aniversario de triunfo sin la molesta carga del grupo de “machuchones y machuchonas” que la despreciaron hace un año en un evento similar.


Adán Augusto López Hernández, fuera de la coordinación del Senado.


Luisa María Alcalde Luján, fuera de la dirigencia nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y metida como con calzador a una posición donde alterna la Consejería Jurídica con la enésima vocería del movimiento, porque al parecer con las conferencias mañaneras ya no alcanza para marcar agenda.


“Andy” López Beltrán, fuera de la Secretaría de Organización de Morena a nivel nacional, para ir en pos de una diputación federal por Tabasco, en una maniobra que parece más una búsqueda de fuero que el legítimo interés de seguir haciendo carrera “en territorio”.


Ricardo Monreal Ávila aún sigue en la coordinación de Morena en la cámara de diputados, pero se le mantiene bajo marcaje constante y limitado en su presencia mediática a través de la figura de las vocerías que ya hemos referido. Evidentemente, sabe que su cabeza pende de un hilo y por eso no duda en sacar por vía rápida cualquier iniciativa proveniente del ejecutivo, como quedó evidenciado con las controvertidas reformas inherentes a la elección judicial, la verificación de candidaturas, causales de nulidad de elecciones y la llamada impugnabilidad constitucional.


Incluso el coordinador de los senadores del Partido Verde, Manuel Velasco ha pasado de recibir besos en las manos por parte de la Presidenta a recibir tarjeta amarilla en su papel de aliado de la 4T, al ser sometido al escrutinio directo de la nueva presidenta de la Comisión Nacional del Elecciones de Morena, Citlalli Hernandez.


No. La soledad que enfrenta Claudia Sheinbaum reside en el hecho de que prácticamente todos los conflictos de índole económico, político y social terminan inevitablemente cayendo al escritorio de la Presidenta de la República.


Veamos algunos ejemplos.


En el terreno económico, la Presidenta Sheinbaum ha terminado echándose al hombro la pesada carga de generar un entorno favorable para el desarrollo de la actividad productiva. Y aunque se habla de cifras récord en materia de inversión extranjera (con un crecimiento del 10. 4 por ciento en el primer trimestre del presente año), tampoco se puede soslayar el hecho de que apenas la semana pasada agencia calificadora Moody´s recortó la calificación soberana de México y la dejó en “Baa3” con perspectiva estable; acción que deja la nota en el último escalón del grado de inversión y rematando el anuncio con un comentario mordaz, en el sentido de que el actual estado de la economía mexicana “refleja la expectativa de un mayor debilitamiento de la fortaleza fiscal en forma gradual”.


En el comunicado oficial del anuncio, la firma establece que el débil crecimiento económico de México reduce la capacidad del gobierno para generar ingresos, mientras enfrenta un presupuesto cada vez más rígido, del que destaca el respaldo financiero a la empresa pública Petróleos Mexicanos (Pemex).


A la postre, la espiral inflacionaria que afrontan las familias mexicanas entra en directa contradicción con el discurso progresista del Estado del Bienestar. En efecto, el gobierno dispersa mayores apoyos, pero en términos reales, con todo y el importante aumento al salario mínimo, los ciudadanos se dan cuenta de que cada día, en el México real, cada vez el dinero alcanza para menos.


En el terreno político, la abrumadora mecánica de alternar las conferencias mañaneras entre semana con giras de trabajo el fin de semana , no ha hecho sino exhibir reiteradamente la desconexión entre la retórica oficial y la realidad a ras de banqueta.


Aún concediendo veracidad al discurso oficial, cada vez resulta más difícil para la mandataria disimular su irritación cuando un comunicador, un grupo de manifestantes o la impertinencia de alguno de sus colaboradores terminan por sacar de balance a la jefa del Ejecutivo federal, quien luce notoriamente frustrada cuando algo o alguien contradice su visión del mundo. Episodios como el de “no vean TV Azteca” terminan por minar su liderazgo. Y en efecto, nadie de su gabinete parece acompañarla con muestras de eficiencia en su desempeño.


Y es que aún en los terrenos donde pareciera tener mayor respaldo, la narrativa se le descuadra.


Veamos como ejemplo lo que ocurre en la delicada agenda de la seguridad.


Nadie duda en identificar a Omar García Harfuch, titular de Seguridad y Protección Ciudadana , como uno de los cuadros más allegados a la confianza de la Presidenta Sheinbaum.


Evidentemente hubo un cambio drástico en la política de los “abrazos no balazos” del sexenio anterior a una atropellada urgencia de mostrar resultados, ante el acoso del gobierno norteamericano.


Pero es esa misma urgencia la que genera datos poco creíbles.


Según la narrativa oficial, en lo que va del año la administración federal ha destruido, 2 mil 500 laboratorios de drogas sintéticas y ha detenido a más de 52,000 presuntos delincuentes.


Al momento de emitir dichas cifras el actual gobierno llevaba cerca de 600 días en el poder.


Haciendo cuentas, para asegurar y desmantelar esos 2 mil 500 laboratorios en 600 días el gobierno federal tendría que haber reventado de manera ininterrumpida un poco más de 4 laboratorios diarios desde el primer día de su gestión, incluyendo sábados, domingos y días festivos.


Por otro lado, para alcanzar la cifra de 52 mil personas detenidas en 600 días, se tendrían que haber detenido 86 personas diarias desde el primer día del sexenio. Tampoco se especifica cuántas de estas personas han sido sometidas a proceso y se les ha comprobado cabalmente la comisión de un delito.


Tampoco se han emitido reportes de cómo estaban distribuidos esos laboratorios en el país, en qué estados, en qué municipios, ni qué tipo de drogas producían.


Por último, en el terreno social, se han multiplicado de manera alarmante distintos frentes de conflicto que no están siendo atendidos de manera eficiente por la autoridad federal. Desde los movimientos de familias buscadoras de personas desaparecidas, los agricultores golpeados por los bajos precios de garantía a los productos del campo y el acoso de los grupos criminales, pasando por los transportistas organizados que han intensificado los bloqueos carreteros a lo largo del país exigiendo detener la ola de asaltos a unidades de carga, sin dejar de mencionar a los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que parecen decididos a opacar la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol, al convocar a sus afiliados a concentrarse en la capital del país en reclamo a un pliego petitorio planteado desde la propia campaña de la actual presidenta… en fin, solo por mencionar algunos de los asuntos que han sido motivo de noticia en fechas recientes.


Y en todos estos asuntos, vemos a un gabinete federal incapaz de dar respuestas a los inconformes. Los titulares de las áreas de educación, seguridad, desarrollo agropecuario, derechos humanos y más notoriamente, la Secretaría de Gobernación, ésta última como encargada de la política interior y de la coordinación del gabinete además del contacto con las autoridades locales, simplemente brilla… por su mediocridad y falta de resultados.


Veamos pues, cuánto tiempo más la Presidenta Sheinbaum y su gabinete siguen jugándolo al Teléfono Descompuesto cada vez que la compleja realidad nacional les hace un llamado, y qué consecuencias tendrá esto en el terreno electoral.


Sígame en X: @miguelisidro

Facebook: La Ley de Herodes por Miguel Ángel Isidro

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